domingo, 12 de julio de 2009

Y otros odiamos a los pendejos interesados en servir

El extraño retorno del PRI
Ojo por ojo
Álvaro Cueva

No, espérese, el PRI no ganó las elecciones del domingo pasado porque los mexicanos tengamos mala memoria, porque millones de mujeres tengan fantasías amorosas con Enrique Peña Nieto o porque creamos que ese partido vaya a ser la solución a nuestro problemas.

El PRI ganó por odio. Así de fácil, así de complejo.

Por si usted no se había dado cuenta, el mundo entero, México incluido, está viviendo una impresionante epidemia de odio.

Odiamos cómo vivimos, cuánto ganamos, cómo nos movemos, dónde lo que hacemos y hasta lo que creemos.

También odiamos al que destaca, al que triunfa, al que manda, al que paga, al que gobierna.
Diario Milenio

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