sábado, 22 de agosto de 2009

El B se queda sin palabras, no hay adjetivo que lo alcance

Ay, Juanito, no te rajes!
Cámara húngara
Hugo García Michel

(...)

Eso fue lo que aconteció entre Juanito, Clara Brugada y el Gran Mesías de todos (los perredistas) tan temido. El primero se ha mostrado reacio a abandonar el jugoso hueso que representa ser delegado político en Iztapalapa y ahora pone condiciones a quienes se creían sus titiriteros. “Yo tenía todo para ganar solo y sin la ayuda de nadie”, ha dicho Rafael Acosta, Juanito, y aunque sabemos que eso no es verdad, lo cierto es que venció legalmente en las elecciones y está en su legítimo derecho de quedarse en la silla durante los tres años que dura el cargo.

Ojalá lo haga. Sería una ejemplar lección y un invaluable servicio a la izquierda mexicana que este ex gladiador se atreviera a desafiar al mismísimo Andrés Manuel López Obrador, algo que no osan hacer todos esos pusilánimes dirigentes del PRD que cada vez que ven al tabasqueño bajan la mirada acobardados.

Querido Johnny: no renuncies, no le hagas el caldo gordo a la Brugada y al doctor Pejestein. ¡Ay, Juanito, no te rajes!
Diario Milenio

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