lunes, 7 de septiembre de 2009

Justicia a la medida

Acteal y la guerra que todos quisimos evitar
Rafael Landerreche*
Eran bravos los perros que les mandé; no dejaron a nadie vivo, ni a los niños. Somos bien chingones. Éstas fueron las palabras con las que Tomás Pérez Méndez, de Los Chorros, celebró el retorno triunfal de los paramilitares que acababan de masacrar en Acteal 45 seres humanos pacíficos, desarmados, mujeres y niños en su mayoría. Su autor acaba de ser liberado por la Suprema Corte...
La Jornada

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