Desfiladero
Jaime Avilés
Mientras propone la desaparición de tres secretarías de Estado, el despido de miles de pequeños servidores públicos y un aumento generalizado de impuestos, incluyendo el que los pobres deberán cubrir para salir de la pobreza (?), Felipe Calderón pide, sin rubor alguno, que el Congreso le suba el sueldo. ¿En premio a qué? Y sobre todo, ¿para qué, si vive a costa del pueblo? No paga renta, luz, gas, gasolina, comida, lavandería, tintorería; no desembolsa un peso por la ropa y zapatos que usan tanto él como su esposa e hijos; no le cuesta un centavo viajar, no gasta en médicos, ni en medicinas: todo, absolutamente todo, lo tiene gratis.
La Jornada
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