viernes, 5 de junio de 2009

Pero que tersura! solo falto decirle que si se la mama

(y de la crisis! saaabe; y del manejo de la crisis saaabe; y de quien es la culpa de la crisis? que de Lehman Brothers, eso le dicen, entonces eso cree el columnero y eso pública el muy cabrón)

El Tsuru de Carstens
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva

2009-06-05

A los postres, alguien le preguntó a Agustín Carstens si en verdad se descartaba para relevar a Guillermo Ortiz en el Banco de México a finales de año. Llevábamos hora y media bombardeándolo con preguntas sobre el tamaño de la crisis y el futuro. No lo dejamos comer.

Carstens trae todo en la cabeza. Sin pedir apoyo a sus subsecretarios, también en la mesa, interpretaba, medía, restaba, multiplicaba, proyectaba. De dos dígitos la probable caída de la economía en este, negrísimo, segundo trimestre. Recuperación, tenue, a partir del tercero. Dólar razonablemente estable. Déficit preocupante, pero aún manejable. Recaudación más o menos en los márgenes lógicos para una crisis de este tamaño.

Es como uno de esos profesores que hablan pausado, pero de corrido. No gesticula, no actúa. Responde. ¿Y si el PRI es mayoría, se facilitarán o complicarán las reformas pendientes? Depende de la visión de futuro que tengan, contestó sin complicarse la vida. ¿Reformitas, como la de Pemex? “Fue la posible”, contestó y explicó que, sí, “esperábamos un touchdown, pero obtuvimos un pase completo de 20 yardas, que fue bueno, fue un primero y diez, fue la reforma posible”.

Y defendió el diagnóstico del catarrito, “porque eso es lo que era, hasta que se cometió el error de no rescatar a Lehman Brothers: eso cambió todo, desencadenó el temor y la incertidumbre”.

Le preguntaron entonces si disfrutaba su trabajo como secretario de Hacienda en una circunstancia tan adversa. Dijo que manejar el Banco de México sería como pilotear un F-2000. Y que él trae ahora un tsuru. Un tsuru en terracería.

Y que ahí se siente bien y, mientras no lo corran, ahí seguirá. Al volante.
Diario Milenio

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