Alejandro Martí para presidente
Ojo por ojo
Álvaro Cueva
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¿Y? ¿Qué tiene esto de especial? Que en cuestión de semanas don Alejandro consiguió devolverle la esperanza a miles de mexicanos, algo que ningún político había podido hacer en años.
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La gran ventaja del señor Martí es que él no es político. ¿Y de qué está hasta el gorro buena parte de la sociedad? De los políticos, independientemente de si son rojos, verdes, azules, amarillos o de cualquier otro color.
Alejandro Martí es el líder perfecto porque no representa los intereses de ningún partido, representa los intereses de la gente común y corriente, de la que quiere resultados.
Si le hacemos un análisis de imagen, don Alejandro cumple con todos los requisitos de los grandes personajes que mueven a las multitudes: su tamaño, su voz, su edad, su estilo, sus canas.
Por si esto no fuera suficiente como para adorarlo, el señor Martí es un hombre sano, no tiene ninguna necesidad ni de dinero ni de poder, los analistas lo respetan, los medios no lo pueden bloquear porque es un estupendo anunciante y es algo así como la representación del mártir mexicano del siglo XXI.
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Su historia la conocen todos, su frase “si no pueden, renuncien” ha sido repetida por millones de personas a lo largo y ancho de todo México y su organización SOS goza del mejor de los posicionamientos.
¿Puede haber una celebridad más perfecta que Alejandro Martí en este momento histórico?
Como usted sabe, ante el patetismo de las campañas políticas y la propuesta del voto en blanco, a don Alejandro se le ocurrió lo de “mi voto por tu compromiso”.
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Lo más significativo ha sido ver y escuchar la reacción de muchos políticos que quisieran detener a don Alejandro, pero que, ante su movimiento, su poder, su carisma y su biografía, no pueden. ¡No pueden!
El enemigo de los políticos ya no está en otro partido, ya no está en otro nivel de poder; está en la sociedad, se llama Alejandro Martí y es peligroso.
Se imagina usted lo que pasaría si el señor Martí se quisiera lanzar como candidato a la Presidencia de la República en 2012 o si decidiera apoyar a algún candidato en particular.
¿Quién le diría que no? ¿Quién le impediría acceder a las tribunas más populares de la nación? ¿Quién lo atacaría? ¿Quién se atrevería a meterse con el fantasma de su pérdida?
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Haya sido como haya sido, aquí ya pasó algo. Alejandro Martí se ha convertido en un símbolo y su Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana, en otro poder.
Diario Milenio
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