Política porcina
Rubén Martín
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Más bien debemos preguntarnos qué pasó durante las horas en que se difundieron ampliamente por México y el mundo las primeras declaraciones y en el momento en que se difundió el comunicado en donde supuestamente se retracta de las acusaciones en contra de los Salinas de Gortari.
No lo sabemos porque lo que haya ocurrido fue en las sombras y tras bambalinas, pero podemos imaginarlo y ensayar una respuesta.
Desde que se dieron a conocer las declaraciones, Carlos Salinas y su hermano montaron en cólera, se reunieron para decidir qué hacer y echaron mano de un expediente mediante el cual podían chantajear y amenazar a Miguel de la Madrid.
El diálogo con la amenaza también se puede ensayar. “Mira hijo de la chingada, si no te declaras loco o pendejo, te vamos a partir la madre con este expediente”.
Diario Milenio
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