viernes, 15 de mayo de 2009

Y si el espurio realmente no salvó al mundo?

Gerardo Arreola
Corresponsal
Fidel Castro comentó que el gobierno de México tardó en reaccionar ante las primeras señales del brote del virus, y volvió a defender la suspensión del tráfico aéreo entre los dos países... el líder cubano sugirió en un artículo ... que el gobierno de Felipe Calderón es igual al de Vicente Fox: “Nada ha cambiado en México durante los últimos ocho años, excepto el virus.” ... Castro señaló el lunes que el gobierno de Calderón ocultó la epidemia, “esperando la visita” de Barack Obama a México, el 16 de abril. Hoy citó reseñas de prensa y una declaración de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) del 11 de abril, acerca de que existían indicios de la enfermedad en ese país antes de que se declarara la emergencia.

“En cualquier país con esa información era indispensable una investigación inmediata y seria”, dijo Castro. “Tal vez esa fulminante expansión pudo evitarse.”

Su desempeño ante la epidemia “no es un favor del gobierno de México al mundo, como algunos pretenden”, agregó Castro, al parecer en alusión a la declaración de la Unión Europea y el Grupo de Río en Praga, el martes pasado, en la que ambos bloques expresaron “su aprecio y reconocimiento a las autoridades mexicanas por los enormes esfuerzos realizados de manera transparente, con objeto de contener la propagación del virus y ayudar a las víctimas de la infección”. ... “Ahora habría que dar las gracias a los tres países asociados al Tratado de Libre Comercio de América del Norte”, dijo Castro, irónicamente. No se extendió en vincular sus afirmaciones con la visita de Obama a México, pero la recordó: “¿Sería posible que en México los días 16 y 17 de abril nadie conociera una palabra del obsequio que desde ese país se le haría al mundo seis días después? ¿Ni siquiera los organismos de inteligencia de Estados Unidos, expertos en información, conocían lo que estaba a punto de ocurrir?” ...


Castro entró hoy al punto indirectamente: “¿Por qué acusarnos de ser enemigos del pueblo mexicano cuando adoptamos medidas de antemano elaboradas para proteger a nuestro pueblo? ¿Por qué mentir? ¿Por qué hablar de supuestas represalias, como fue suspender un viaje ya suspendido? ¿Acaso es más importante el dinero del turismo y las líneas aéreas que la vida de un compatriota? ¿Por qué amenazar? Nosotros no somos culpables de las drásticas medidas que la epidemia obligó a aplicar al gobierno mexicano.”
La Jornada

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