sábado, 2 de mayo de 2009

Para explicar la influenza científicamente hablando se sirve de López Obrador

JUEGOS DE PODER

Sobre los números
Leo Zuckermann

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En marzo del 2006 todas las encuestas preelectorales comenzaron a medir que las intenciones de voto a favor de López Obrador iban a la baja y las de Calderón al alza. Sin embargo, el candidato perredista dijo que él no le creía a las encuestas. Estaba en su derecho. Pero, si uno no le cree a las encuestas, que son un método científico para medir las preferencias de la opinión pública, entonces, ¿a quién le cree? ¿A los astros? ¿A las brujas? ¿A la inspiración divina? No creerle a las encuestas fue uno de los errores que cometió AMLO en su campaña.
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En la actual crisis sanitaria, uno de los problemas que tenemos es la falta de números confiables. No voy a repetir la feria de cifras que se han dado porque sólo confunden. Lo que vale la pena remarcar es que aún no sabemos cuántos enfermos de influenza porcina hay ni cuantos muertos ha dejado esta enfermedad en México. De más de cien fallecidos, de repente la Organización Panamericana de la Salud los bajó a siete. Mi madre, que lleva encerrada varios días en su casa, simplemente me dijo: «Yo ya no sé qué creer». Tiene razón. Sin números certeros, no sabemos qué creer. Tampoco sabemos dónde nos encontramos: ¿al borde del Apocalipsis o en una simple exageración?
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Ocho Columnas, 2 de mayo del 2009

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