(o son, o se hacen, o no sabían -y eso es malo-, o, si lo sabían -y eso es pior-, igual de corruptos periodistas y políticos)
Denise Maerker
Atando cabos
Aun descontando su parte fantasiosa y su objetivo autoexculpatorio, este testimonio y todo lo que sabemos por otras fuentes del capítulo de los videoescándalos nos revela un sistema invadido por prácticas corruptas y una clase política sin asomo de ética ni principios. Es demoledor para la joven democracia mexicana. Años de lucha para que fuera a través del voto y no en los corredores de palacio donde se decidieran las batallas por el poder, para que los partidos y sus candidatos se pongan en manos de quienes les dan dinero para financiar sus trogloditas campañas y precampañas. No importa cuánto se les dé a los partidos del dinero público, no les alcanza.
El Universal, 11 de mayo del 2009
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