viernes, 10 de abril de 2009

Milicos y lucha contra el narco

Este viernes de Cuaresma es posible asomarse cuando menos a uno de los muchos casos de criminal abuso que contra la población realizan las fuerzas policiacas militarizadas. El pasado martes en Los Mochis, Sinaloa, el ejidatario Sergio Moreno Mora, de 38 años de edad, fue sacado de su domicilio por agentes de la Policía Federal Preventiva, quienes lo torturaron para que aceptara ser un asesino a sueldo de narcotraficantes. “Yo no era. ¿Por qué a mí? Se dieron vuelo golpeándome, me dieron con lo que quisieron, con las cachas de los rifles, me ahogaban con una bolsa en la cara y otras veces con agua de garrafón para que confesara que sí era un sicario, de apodo El Pelón”, narró el agredido a sus familiares, según nota de El Debate redactada por Rafael Inés Verdugo.

Llorando "de dolor e impotencia", señaló que tras dejarlo "medio muerto", y luego de robarle el dinero que llevaba y una esclava de oro, lo tiraron "como a un perro" en las cercanías de una gasolinera, "hasta donde llegó arrastrándose". Los miembros de la PFP lo habían detenido porque lo había acusado Jesús Adrián Moreno Lerma, él sí un asesino a sueldo, involucrado en un enfrentamiento con soldados en Chihuahua, donde hubo 21 muertos, quien de esa manera pretendía engañar a los policías. Llevado a un hospital para ser atendido, Sergio fue recogido por sus familiares, que lo debieron tomar por los brazos y llevar "a rastras" a un automóvil. El propio agraviado denunció los hechos ante la Comisión de Derechos Humanos de Sinaloa y un agente del Ministerio Público Federal. Nadie espera gran cosa. Saben todos que reina la impunidad y que alguien hará como que hace algo para acabar no haciendo nada. Sergio es uno más de los diarios crucificados de este México sin Sábado de Gloria.
Tomado de La Jornada, Julio Hernández, 10 de abril del 2009

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