lunes, 27 de abril de 2009

Un porcino con influenza en los medios: o de como el estado sana con una sociedad enferma

El Estado fue capaz de imponer la dictadura sanitaria
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva

2009-04-27

Sorprende ver al Estado mexicano funcionando como tal.

En un lapso razonable (abril 13-23), el gobierno del presidente Calderón reunió la evidencia médica para dictar medidas extraordinarias frente a una epidemia jamás padecida por la humanidad. Dictar, sí, porque junto con los de Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto, así como con el Poder Legislativo, parece haber comprendido y asumido aquella máxima de que la dictadura sanitaria es la única que deben tolerar las sociedades democráticas.

Y, ¡por fin!, el Estado actúa como Estado. Las autoridades federales y locales se acoplan rápido, bien y de buen grado. En las 72 horas de emergencia, los políticos le evitan a la acongojada sociedad el típico pleito de declaraciones. México lleva tres días libre del degenerativo SEDG (Síndrome de Estúpidas Discusiones entre Gobernantes).

La información es consistente y, por tanto, creíble. Cuando Calderón dijo ayer que 929 de los mil 300 afectados por el virus de la influenza porcina habían sido dados de alta, nadie salió a objetar el dato.

Y, ¡por fin!, el Estado funciona. Diagnostica el mal y usa los medios para difundir que es curable y que hay medicinas en los hospitales. Los medios comprenden y colaboran, también de buen grado. Entonces se ordena el cierre de escuelas y publica el decreto que permite a las autoridades de Salud aislar a pacientes con el virus, entrar a casas y locales, clausurar establecimientos… La dictadura sanitaria.

Las voces calamitosas que el viernes profetizaban pestes medievales se hunden en el ridículo. Las críticas opositoras de cajón pasan de noche. La mala leche se pudre. La idea del “Estado fallido” se desmorona.

Cosas que suelen ocurrir cuando el Estado funciona.


Una breve y posible respuesta de muchas
Un fantasma atosiga a la administración calderónica, el del ocultamiento de información. No sólo en relación con lo que sucede día a día a partir de que la crisis ha sido declarada, sino incluso en términos internacionales. Ayer, por ejemplo, el director de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil, Agenor Álvares da Silva, criticó a México por haberse tardado en alertar sobre el brote de influenza porcina pues, según él, los primeros signos aparecieron desde marzo”. Las autoridades sanitarias, dijo, “somos orientadas a no ocultar casos graves (...) es necesario tener responsabilidad con la salud del pueblo, en especial con aquellos que están en tránsito de un país a otro”. La versión de la tardanza hizo que la Casa Blanca expresara su percepción de que no le fue ocultada información sobre la propagación desatada del virus cuando el presidente Obama visitaba México.

El tratamiento de los ciudadanos mexicanos como menores de edad a los que sólo se suministra información insuficiente, dosificada y previamente tratada ha generado la sensación de que además de la realidad epidémica en grado ascendente hay errores gubernamentales graves, relacionados con la desatención oportuna de los problemas ecológicos de todo el país (un ejemplo fuerte, el de las Granjas Carroll, en Veracruz) y con el abordamiento tardío, tal vez criminalmente tardío, del caso de la influenza porcina. A ello se añaden las fundadas dudas sobre los laboratorios, firmas y empresas beneficiarios de los gastos gubernamentales de urgencia y sobre la manera en que esta administración “blindada” habrá de usar los préstamos cuantiosos que para enfrentar las crisis concertó semanas atrás y los recientemente adquiridos.

Pero, a ojos de un buen número de mexicanos mediáticamente manipulables, todo parece haber cambiado: el Estado que ayer era considerado fallido ahora es eficiente y oportuno, los funcionarios estadunidenses que sobrevolaban rapazmente México ahora son compañeros de viaje médico, el ocupante de Los Pinos que estaba entrampado en una guerra perdida contra el narco ahora se dedica a la noble atención de problemas epidemiológicos, los funcionarios que ayer eran ejemplo de mediocridad e irresponsabilidad ahora pretenden mostrarse ejemplarmente activos, y los feos enredos de la prescindible política quedan apagados o marginados por la obligada consternación nacional cuyas aristas operativas y ejecutivas solamente los apátridas se atreverían a pasar por el cedazo de la crítica o el razonamiento. La política (y el negocio) del miedo pretende abatir la libertad de pensamiento y convertir a los ciudadanos en rebaño cuyo cencerro es electrónico. Los que ayer tan mal obraban hoy han de ser aceptados como próceres dignos de olivo; loor a los que han hundido al país (la larga historia oscura del priísmo, el engaño panista de cambio que ha acabado en peores páginas y las alternativas perredistas convertidas en burocracia igual de corrupta y oportunista) porque de ellos ha de ser el reino de los ciegos
La Jornada, 28 de abril del 2009, Julio Hernández


Posible respuesta II
Epidemia de lucro
Silvia Ribeiro*
La nueva epidemia de influenza porcina que día a día amenaza con expandirse a más regiones del mundo, no es un fenómeno aislado. Es parte de la crisis generalizada, y tiene sus raíces en el sistema de cría industrial de animales, dominado por grandes empresas trasnacionales.

En México, las grandes empresas avícolas y porcícolas han proliferado ampliamente en las aguas (sucias) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un ejemplo es Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales en Norteamérica, Europa y China. En su sede de Perote comenzó hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias que afectó a 60 por ciento de la población de La Gloria, hecho informado por La Jornada en varias oportunidades, a partir de las denuncias de los habitantes del lugar. Desde hace años llevan una dura lucha contra la contaminación de la empresa y han sufrido incluso represión de las autoridades por sus denuncias. Granjas Carroll declaró que no está relacionada ni es el origen de la actual epidemia, alegando que la población tenía una gripe “común”. Por las dudas, no hicieron análisis para saber exactamente de qué virus se trataba.

En contraste, las conclusiones del panel Pew Commission on Industrial Farm Animal Production (Comisión Pew sobre producción animal industrial), publicadas en 2008, afirman que las condiciones de cría y confinamiento de la producción industrial, sobre todo en cerdos, crean un ambiente perfecto para la recombinación de virus de distintas cepas. Incluso mencionan el peligro de recombinación de la gripe aviar y la porcina y cómo finalmente puede llegar a recombinar en virus que afecten y sean trasmitidos entre humanos. Mencionan también que por muchas vías, incluyendo la contaminación de aguas, puede llegar a localidades lejanas, sin aparente contacto directo. Un ejemplo del que debemos aprender es el surgimiento de la gripe aviar. Ver por ejemplo el informe de GRAIN que ilustra cómo la industria avícola creó la gripe aviar (www.grain.org).

Pero las respuestas oficiales ante la crisis actual, además de ser tardías (esperaron que Estados Unidos anunciara primero el surgimiento del nuevo virus, perdiendo días valiosos para combatir la epidemia), parecen ignorar las causas reales y más contundentes.

Más que enviar cepas del virus para su secuenciación genómica a científicos como Craig Venter, que se ha enriquecido con la privatización de la investigación y sus resultados (secuenciación que, por cierto, ya fue hecha por investigadores públicos del Centro de Prevención de Enfermedades en Atlanta, Estados Unidos), lo que se necesita es entender que este fenómeno se va a seguir repitiendo mientras prosigan los criaderos de estas enfermedades.

Ya en la epidemia, son también trasnacionales las que más lucran: las empresas biotecnológicas y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales. El gobierno anunció que tenía un millón de dosis de antígenos para atacar la nueva cepa de influenza porcina, pero nunca informó a qué costo.

Los únicos antivirales que aún tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo y son propiedad de dos grandes empresas farmacéuticas: zanamivir, con nombre comercial Relenza, comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por Gilead Sciences, licenciado en forma exclusiva a Roche. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.

Con la gripe aviar, todas ellas obtuvieron cientos o miles de millones de dólares de ganancias. Con el anuncio de la nueva epidemia en México, las acciones de Gilead subieron 3 por ciento, las de Roche 4 y las de Glaxo 6 por ciento, y esto es sólo el comienzo.

Otra empresa que persigue este jugoso negocio es Baxter, que solicitó muestras del nuevo virus y anunció que podría tener la vacuna en 13 semanas. Baxter, otra farmacéutica global (en el lugar 22), tuvo un “accidente” en su fábrica en Austria en febrero de este año. Le envió un producto contra la gripe a Alemania, Eslovenia y la República Checa, contaminado con virus de gripe aviar. Según la empresa, “fueron errores humanos y problemas en el proceso”, del cual no puede dar detalles, “porque tendría que revelar procesos patentados”.

No sólo necesitamos enfrentar la epidemia de la influenza: también la del lucro.
La Jornada, 28 de abril del 2009.


Respuesta III

Se queja Brasil por la demora en informar sobre el virus
Dpa, Afp y Reuters

Brasilia, 27 de abril. El gobierno de Brasil se quejó hoy por la demora de las autoridades de México en informar a otros países sobre los casos de gripe porcina que han afectado a más de un millar de personas en la norteña nación latinoamericana. Por lo pronto, autoridades sanitarias de Centro y Sudamérica incrementaron por separado las medidas de prevención contra el virus A/H1N1.

“Considero que hubo demora y, en casos como este, la notificación no debe tardarse”, aseveró el director general de la Agencia de Vigilancia Sanitaria brasileña, Agenor Álvares, tras participar en una reunión del gabinete permanente de emergencia creado el fin de semana por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva para seguir la evolución de la epidemia.


Respuesta IV
Desde diciembre sabían de infección en Perote (Veracruz)
Dos personasmurieron por “neumonía”; dos presentan influenza, uno de ellos, porcina
Édgar ÁvilaCorresponsal
El Universal
Martes 28 de abril de 2009


Respuesta V y última

Luego de un ajuste, dice que son 159 los fallecimientos por influenza

Se enreda Córdova: sólo 7 muertos por virus porcino
El total de casos asciende a 2 mil 498; mil 311 siguen hospitalizados

Ángeles Cruz Martínez

La epidemia de influenza, no necesariamente porcina, ha ocasionado la muerte de 159 personas, de un total de 2 mil 498 casos, de los que mil 311 pacientes están hospitalizados con cuadros de neumonía e insuficiencia respiratoria graves, informó anoche el secretario de Salud, José Angel Córdova Villalobos.

En medio del caos generado por la falta de claridad, el funcionario trató de explicar –sin éxito– lo que llamó “ajuste y actualización” sobre las cifras del virus que afecta al país. Contra lo que había estado informando desde el pasado viernes, de que en 20 de los casos se había confirmado la presencia de influenza de origen porcino, ayer señaló que sólo son siete y nunca explicó qué pasó con el resto.

Sin embargo, horas antes, en una conferencia convocada con puntualidad para los corresponsales extranjeros, con calma y precisión Miguel Angel Lezana, director del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece), explicó que los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta, Estados Unidos, corroboraron la presencia del virus de origen porcino en sólo siete de las 26 muestras mexicanas analizadas, y que en el resto se realizará el análisis nuevamente, como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El funcionario también comentó que por este motivo las cifras se seguirán moviendo. En cambio, durante la conferencia para los medios nacionales, que fue postergada en dos ocasiones a lo largo de la tarde y que finalmente se inició pasadas las 21 horas, Córdova no pudo explicar las cifras e incluso dijo que los decesos de las víctimas de la influenza porcina ocurrieron en el Distrito Federal: seis en la delegación Tlalpan y uno en Magdalena Contreras, sin aclarar que en la primera está la zona de hospitales donde se encuentran los institutos nacionales de salud y particularmente el de Enfermedades Respiratorias, donde se han concentrado los casos graves de la epidemia, así como un elevado número de muertes.

En su exposición inicial, el titular de la Ssa dijo que luego de la depuración y precisión de la información y expedientes clínicos, hasta ayer se reportaron 159 muertes “derivadas de casos sospechosos de neumonía atípica e insuficiencia respiratoria graves por influenza”.

Mencionó un total de 2 mil 498 personas enfermas, de las que mil 311 están hospitalizadas, y tuvo que reconocer que a cinco días de haberse declarado la emergencia sanitaria, la información de los servicios de salud de los estados es deficiente, a tal grado que ayer sólo pudo dar cifras puntuales sobre el comportamiento de la epidemia en el IMSS y el ISSSTE. En ambas instituciones se concentra, hasta ahora, el mayor número de los enfermos detectados: 861 en primero y 102 en el segundo. Respecto de las muertes, 52 se han registrado en el Seguro Social y 12 en el ISSSTE.
De esa misma información se desprende que del 20 al 22 de abril, y del 24 al 26, ocurrieron los aumentos más significativos en la demanda de servicios médicos en ambas instituciones.

La confusión generada por Córdova Villalobos en su exposición se hizo evidente en la sesión de preguntas y respuestas, donde se le llegó a preguntar si, a partir de lo que había dicho, el número de muertos era de 311. En otro momento, donde se le solicitó puntualizar algunos datos, de plano argumentó que no llevaba las cifras consigo.

La falta de claridad en la información y las restricciones que desde el viernes se ha pretendido imponer a la prensa, permitiendo sólo cinco preguntas, contribuyó para que anoche la conferencia se saliera de control con preguntas que se hicieron fuera de micrófono y en contra de la voluntad del director de comunicación social de la Ssa. Una de las dudas que quedó sin respuesta es sobre el hecho de que desde el viernes, el número de muertos había subido de manera consistente, mientras que la cifra de ayer (159) representaba apenas siete decesos más de los reportados el día anterior. Córdova se limitó a decir que los datos proporcionados respondían al ajuste y cotejo de expedientes.

Al responder una pregunta, detalló que hasta ahora se han examinado 2 mil 762 muestras de exudado faríngeo de enfermos, de las que 2 mil 369 salieron negativas al virus A de influenza. De las que salieron positivas (253) se están analizando para determinar si existe el componente de la infección de origen porcino.

Más adelante, también reconoció las deficiencias que enfrenta el sistema nacional de salud, debido a que sólo 10 estados tienen la capacidad de determinar en sus laboratorios si se trata de un virus A de influenza. El resto tiene que solicitar los estudios al Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (Indre).
La Jornada, 29 de abril del 2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario