miércoles, 22 de abril de 2009

Secuestros S.A.

Durango, más allá del arzobispo y la mano de Dios
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
“Es el mismo modo, son las mismas personas, a las que las conocen en todo el pueblo, porque se pasean en las mismas trocas de los que ya han secuestrado”, dice desde Texas Jesús Esparza.

El pueblo es Cuencamé, Durango: 35 mil habitantes, paso de carretera rumbo a Torreón. Entre los secuestrados están sus tres hermanos: Pablo Aníbal, José Manuel y Yovana.

Joaquín Fuentes lo entrevistó para el reportaje que se transmitió el lunes en MILENIO Noticias. Jesús contó que la noche del 30 de enero, cinco secuestradores encapuchados llegaron a la casa de la familia, tumbaron la puerta a marrazos y se llevaron, “arrastrándolo, como a un animal”, a Pablo Aníbal, dueño de un expendio de cervezas. La madre de los cuatro, María de los Ángeles, fue a pedirle socorro a la presidenta municipal, una priista de nombre Rocío Patricia Sotelo, quien prometió encauzarla con el gobierno estatal, encabezado por el también priista Ismael Hernández.

Antes de obtener respuesta, los secuestradores regresaron y se llevaron a Yovana y José Manuel, “por haber denunciado el otro levantón”. Esta vez María de los Ángeles corrió con lo que quedaba de familia a pedir morada en la policía municipal. Le dijeron que se largara, “porque qué tal si nos matan a todos”. Corrió al retén militar y le indicaron que fuera a poner una denuncia anónima. Entonces recogió a tres de sus nietos, cruzó la frontera y se refugió con Jesús en Texas.

En los últimos meses se reportan en Cuencamé 30 levantones y 15 desaparecidos, entre ellos los hermanos Esparza, cuya historia no es un mito construido de oídas por un arzobispo. Es paisaje cotidiano en una zona de Durango dejada de la mano de Dios. Y de la de Ismael.
Diario Milenio, 22 de abril

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